Hoy
el 29 de diciembre de mil novecientos noventa y cinco
me estaba muriendo.
¡hace diez años ya?
Tenía una peritonitis
pero no lo sabía.
Ni siquiera porque el termómetro mostrara su cuarenteitantos
sino por ese frío inominable.
Y regresé.
¡¿Para qué?!
Sólo Dios
y/o
el Diablo lo saben.












