Hay pájaros como el cenzontle, capaces de imitar los cuatrocientos
pájaros del bosque, y otros, como la alondra que se contentan con
alcanzar su propio timbre sencillo y primordial. Lety Ricárdez es
una alondra, como ella misma se define y dice: vivo feliz de lo que
soy. Pero he visto a hombres y mujeres recios quebrarse ante
los versos de esta alondra. ¿Por qué? ¿Por qué conmueve tanto,
en medio de tal vocinglerío, el gorjeo de una alondra? Porque suena
sencillo en su garganta el latido de su pequeño corazón cantando a la vida.
"Jardín encantado"
Esta mañana logre ver
reflejada en el agua
la esmeralda.
Palpitaba en el pecho
del frágil colibrí.