martes, noviembre 11, 2008

Hablo de lo que no se dice

Siempre fui el marimbero, el boxeador,
el titiritero, el mendigo.
Nunca supe la línea perfectaentre la razón y la duda. Pecados cometí
en la soledad de mi sangre. Crímenescontra la sombra, gritos sobre el aire.
Siempre fui el equilibristahasta que me di de culo contra el suelo.
No pude subir a tiempo al espectáculo.Me cesaron. Desde entonces escribo con palabras
sucias, contaminadas de cantina, de sombras,de madrugadas abandonadas en el quiciode alguna iglesia solitaria. Siempre fui
eso que me tocaba ser : el equilibrista
temblando ante la cuerda, el domador
adentro de las fauces. Estuve en la escuela
y nunca aprendí nada, cuando no fuera
el color de las montañas, el nombre exacto
de esos ríos que no veré nunca. Se acabó la fiesta.Y sigo golpeando a la piñata, los ojos vendados,alentado sólo por el gozo de algunos amigos imprevistos.

Alfonso Chase

4 comentarios:

fgiucich dijo...

Niño grande que no quiere crecer. Hermoso texto. Abrazos.

Dra. Kleine dijo...

Neeeeeeeenaaaaaaaa,,, hace cuanto te tenía perdida, cuánto, cuánto!!.. que gusto leerte de nuez!
Aquí andaré leyendote... Un abracito!

Ruth dijo...
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fgiucich dijo...

Paso a dejarte un abrazo y desearte muchas felicidades.