viernes, octubre 28, 2005

la amargura de los lazos blancos

En la oscuridad de los jardines del miedo, tintineaba lenta, viva entre los muertos. Se abrazó a la poesía por la promesa de la luz del fuego, y así, abrazada, encontró a Nora Carrillo el nuevo día.

Recuerdo con qué dedicación inició a asistir a sus talleres; el interminable viaje que tenía que hacer. Y ahora en presente: Con qué dedicación recurre a sus talleres, los que recibe, y los que da. Porque Nora, aparte de ser escritora es maestra, tiene el don.

Letra por letra esculpe cada verso, construido sobre cimientos mínimos pero increíblemente firmes hechos con cada piedra que ha encontrado en el camino por la fruición de su estatura. Las palabras que engarza van siendo recogidas de lo que sobrevive. Joyas que saltan al sol después de haber dormido el sueño de lo oculto.

Su camino es constante: desde que decidió entregarse a la escritura supo que cada letra sería producto de un lento rezumar su vida. Sincera, desde que labró su primer verso. Paciente en espera del próximo. No se atropella con las palabras, por el contrario, espera a que termine de llagar una para ir por la otra. Sabe que cada verso está zarpando de algún puerto lejano y ella sólo se sienta a esperar en la bahía, ataviada con sus mejores galas y cuando el verso arriba, lo recibe naturalmente, sin aspavientos, pero acogido hasta su última letra.

Para ingresar a la armonía del poema, Nora Carrillo a pasado por duras pruebas; condenada a la entrega absoluta por ella misma, el fuego la circunda, pero también la redime. Tal vez la fuerza que se refleja en la dulzura de sus versos sea el resultado de esas caídas monumentales de las que se ha levantado con la gracia de una bailarina.

En la dedicatoria que me escribió en su libro con su puño y letra dice: La poesía lo consigue, la poesía todo lo da. Y esa fe que trashuman sus palabras es la misma que la sostiene y le otorga el don de hablar del dolor, de las alucinaciones y del extravío.

Crónica del alma es un libro dedicado a su madre: María Antonieta Matamoros, la persona más importante en su vida y de quién ha a prendido a sobrevivir en un mundo hostil. He visto caminar a María Antonieta por la mitad de la plaza del pueblo desde hace muchos años. Sus pequeños pies siempre enarcados sobre un par de zapatillas altas que la elevan unos centímetros sobre su cuerpo, también pequeño; y comprendo cómo es que este amor filial a jugado un papel de sobrevivencia en la historia de Nora.

Con filo de jazmines en la plaza de mi pueblo

a Maria Antonieta la decapitaron.

La condenaron los pensamientos púrpura

y lágrimas rosas.

Tomó sus zapatillas de azúcar,

caminó en el silencio.

Nora mezcla lo dulce con lo amargo hasta lograr un sabor que se puede tragar, incluso con agrado. Por ejemplo aquel poema que habla del día de su boda, de la amargura de los lazos blancos y la representación ante la sociedad.

Cada línea, es un esfuerzo infinito. Por eso el poema no se puede leer de corrido. Es necesario detenerse verso a verso, ese es su ritmo, porque es el ritmo de lo difícil de entender, el ritmo del que va atando cabos y el final no es el final porque sabe que nunca acaba. Sin embargo, Nora busca siempre decir lo necesario, lo exacto. Eso es lo que la hace poeta, la sinceridad, sí, pero también la exactitud, la gracia.

Si encuentran delirio en los versos de Crónicas del alma, no crean que son metáforas. Nora ha entrado a los confines de su mente y se ha encontrado con dragones y monstruos, pero los ha combatido para volver con nosotros porque sabe que al final, la poesía todo lo da, pero también todo lo quita, incluso el delirio hasta dejarnos desnudos y recién nacidos, sanos, puros, redivivos.

jueves, 27 de octubre de 2005

miércoles, octubre 26, 2005

martes, octubre 25, 2005

cartas de amor y/o desamor I

Estoy respirando tu nombre sin letras.

No quiero que habites en el mundo

acapúllate en el puño de tierra que es mi entraña.


Varón de mis Adentros, perdóname los cardos,

las espinas que bordean mis labios,

los extensos desiertos y los acantilados.

¿Te han herido las fieras que me habitan?

las detesto.

He de pelear contra ellas y asfixiarlas.

He de vencerlas.


cartas de amor y/o desamor II

Ya le dije a la razón que no existes.

Te inventé

como una madre inventa una canción de cuna.

Es el presente un dolor sin vestido,

un olor que deja de cantar si se cierran los brazos

sin estrechar un cuerpo.

Estoy sola, como cualquier difunto.

Aun si se tienen los favores del sol,

a la hora de la muerte, es inevitable el frío.

No voy a moverme.

Voy a producir mi propia ponzoña.

No voy a quitar las manos cruzadas sobre el pecho.

No arrugaré la mortaja.

No voy a poner palabras a mi muerte.

Se acabó.

No hay destino mejor que el del silencio.

lunes, octubre 24, 2005

de alucinaciones y desvarios

Un espíritu me ama y me persigue.

Aparece frente a mí dentro de un hombre flaco, gordo;
o dentro de una mujer joven, vieja;
a veces sólo un instante fugaz, a veces por semanas, por meses o por años.

Tarde o temprano tiene que abandonar ese recipiente carnal
y se desaparece.
Entonces esos cuerpos hermosos y disímiles
quedan vacíos: cáscaras que se mueven y aparentan sonreirme.

Pero la luz que el espíritu otorga a esas miradas
es infalsificable:
él está adentro o no está.

domingo, octubre 23, 2005

jueves, octubre 20, 2005

Las palabras no son talismanes.
Pero cualquier cosa puede
transmutarse en poesía
si la toca la palabra indicada.

Roberto Juarroz

miércoles, octubre 19, 2005

CARDO: ESCUELA DE EMBRIAGUEZ

Por Roberto Borja

(...)
La poesía es entonces la reveladora del contenido de la casa del ser. No la percepción de la inmediatez del mundo, sino la recreación, en la eternidad, del instante de incandescencia.

Tal es el significado de la percepción poética y de Cardo como escuela de embriaguez, como enseñanza para ver al misterio de frente.

En otras palabras, aprender a vivir, conociendo el mundo propio, lo que no se ve a simple vista: el tiempo y la eternidad, el espacio y el infinito, el misterio.

Tal es la misión del arte: acrecentar la vida, llegar a ser en plenitud…aceptar ser el paraíso y gozar en el caos. Vivir en el mundo siendo flor, siendo cardo.
(...)

leer presentación

domingo, octubre 16, 2005

Va a estar buena

C a r d o

5 años

p o e s í a



Presentan:
Roberto Borja
Ninett Torres
Modera:
María Luisa Rubio

MARTES 18 DE OCTUBRE; 19:00 HORAS
CASA DEL POETA RAMÓN LÓPEZ VELARDE
Álvaro Obregón No. 73, entre Córdoba y Mérida, Col. Roma

viernes, octubre 14, 2005

Gracias a Hamletmaschine ¡El eco tiene su botón!

Cambiar el eco de las cosas.
Distribuirlos de otra manera,
hasta que no sea necesario un sonido para producir un eco
y hasta que no haya un silencio sin un eco.

Roberto Juarroz

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...copia este código


jueves, octubre 13, 2005

Con letras me entretengo.

Letras sin carne:
signos.

Porque la carne es un signo
que no entiendo.

amor mío

Saber que cada palabra te compromete tanto
como a mí el silencio...
amor mío:

no calles nunca.
Ante mí,
no calles.

martes, octubre 11, 2005

La ilusión Absoluta

De la mixtura entre la arena candente, la geometría primigenia y la mirada de Clarisa Pérez Villalobo, nacen estos poemas. Las Causas del Ciego Esplendor es un libro que se refracta de la superficie terrestre enardecida por la radiación solar; y en la densidad del aire cuajan una a una sus palabras en un esfuerzo supremo por mantener la lucidez en medio de la contemplación de un espejismo y el asombro de atestiguar la belleza de La Ciudad Antigua, la primera. Y conservo—dice Clarisa—, -como quien protege de una pendiente peligrosa un desatino, una palabra de traición- entre dientes, lengua y garganta, en el llano y debajo de la tarde, su mapa.

Atenta al eco de imágenes casi extintas, —veo en los planos la siniestra grafía del tiempo—, una a una las toma al vuelo y las detiene para contenerlas un instante mientras las engarza en un tejido escrupuloso, Entonces— dice más adelante—, el atlas de ceniza clavado en las estacas aparecerá. Sabrá del rumor y de los perros dormidos en la mitad del canto. En su poética, Pérez Villalobo, expresa nociones de La Ciudad formada de antigüedades sucedidas una tras otra o simultáneamente pero en lugares diversos. Así tienen lugar en sus versos Anubis, Tajamar, Ikanderia, Alejandría; pero también Berenice, también Nereidas.

Llenos de claves y de signos, estos versos, demandan atención y memoria, a cambio, La ciudad nos mostrará su cintura para los que quieren recordar su antiguo rostro. Sin esas claves, los versos, aunque conservan su belleza, quedan ocultos en sus más esenciales significados a los oídos desmemoriados o desatentos. Para aquellos que conozcan las cosmogonías aludidas en el libro, su lectura correrá con una melodía sostenida hecha sin embargo de reverberaciones; para los que no, la revelación de cada signo, cada icono, cada símbolo, abrirá las puertas de un mundo fascinante: El mundo de las antiguas culturas del desierto.

En este ambiente, la presencia humana se antoja casi fantasmagórica a la luz de las hogueras entre el olor de los camellos y la visión de los palacios lejanos; y en medio de esa inmensidad, detrás de la arena, es posible escuchar los rezos desde la garganta de bruma de la esfinge.

Al transitar las causas del ciego esplendor, las palabras desprenden una sensación de misterio traído de una memoria recóndita que va desde lo humano hasta lo mineral. Extraída de la profundidad de los reinos sus visiones la poesía surge envuelta en una neblina que recuerda aquella sensación construida en el desierto abierto gracias a la pura estructura laberíntica del pensamiento humano.

La intimidad erótica no queda ajena, en la última parte del libro, la autora escribe: Golpea la noche para que sienta/entrecruza las piernas con las mías/ las piedras de oro están en mi boca/en mi boca los barcos van a partir. Y continua: Te sigo por los brazos y virgen me acomodo. /Llego al fuego hasta el último color.

¿Cómo llegó a comprender Clarisa Pérez Villalobo Las causas del ciego esplendor?, mientras lo leemos, a lo lejos se oye el rumor de ritos y ceremoniales ejecutados perpetuamente, un ritmo que algodona la vigilia, el momento antes de soñar:

Fuimos conjurados a permanecer siempre en la media luz de los sueños.

Raquel Olvera

México, DF; lunes, 10 de octubre de 2005

lunes, octubre 10, 2005

DIRECTAMENTE DESDE ARGENTINA

CLARISA PÉREZ VILLALOBOS

Las Causas del Ciego Esplendor

SUS PRESENTACIONES SERÁN:

LUNES 10 DE OCTUBRE; 19:00 HORAS
CASA DEL POETA RAMÓN LÓPEZ VELARDE
Presentan:
Roberto Ramos Trujillo "El tigre Famélico"
Raquel Olvera

Álvaro Obregón No. 73, entre Córdoba y Mérida, Col. Roma

MARTES 11 DE OCTUBRE; 17:00 HORAS
FERIA DEL LIBRO DE LA CIUDAD DE MÉXICO.
Zócalo Capitalino

Revista Malvario
MARTES 11 DE OCTUBRE; 18:00 HORAS
FERIA DEL LIBRO DE LA CIUDAD DE MÉXICO.
Zócalo Capitalino
Presenta:
Iván Buenader
Pablo Narral

domingo, octubre 09, 2005

si piensas un segundo en mí

Nenita mía:

Si piesas un segundo en mí
ya estoy perdido.

Tanto artilugio
tanta etiqueta
tantas horas evaden la huella de tus dientes
en el lóbulo, movimientos alegres
de tus cejas,
requiebres de tus labios ladinos;

y dos palabras tuyas
dirigidas a mí
¡a mí!
...estoy perdido.

Emannuel Roka

jueves, octubre 06, 2005

Chiapas, tierra de poetas

Se necesitan:

+ Ropa seca (evitar ropa interior)

+ Comida no perecedera (que no se eche a perder, pues)

+ Pañales y leche en polvo para los niños

============================

Centros de acopio oficiales

============================

+ SALÓN DE USOS MÚLTIPLES DEL IDH, (Paso Limón y Libramiento Norte de Tuxtla Gutiérrez)

+ FISCALÍA GENERAL DEL ESTADO. (Libramiento Norte, oficinas de la FGE antes Procuraduría General de Justicia, Infonavit El Rosario)

+ Fiscalía General Adjunta de Derechos Humanos (9a sur poniente, entre la 3a y 4a poniente)

+ Centro cultural de Teatro Calmecac (por el rumbo del 5 de mayo, es el dato que tengo si alguien conoce su ubicación exacta lo diga)

Deacuerdo a comunicado emitido por la Coordinación de comunicación social (No. 3882), abrieron cuentas para realizar depositos. Los cuales son:

00149168338 BBVA Bancomer

00195581324 BANORTE

65501811915 Banco Santader Serfin.

(Fuente: http://www.cocoso.chiapas.gob.mx/documento.php?id=20051005073139)

Aunque quizás es más rápido que llege la ayuda en especie, se abre otro centro de acopio en Tuxtla Gutiérrez.: Calzada de la Ciudad Deportiva, Unidad Administrativa Edificio “C”, a escasos 50 metros del Estadio Víctor Manuel Reyna en donde personal de la dependencia recabarán la ayuda.

Hay otro enlace para dar seguimiento (comunicados de gobierno) de otras posibles líneas de ayuda:

http://www.cocoso.chiapas.gob.mx/cobertura.php?id=20051005104023

.

En el Distrito Federal se están armando los primeros centros de acopio, una en la representación del gobierno del Estado de Chiapas en la ciudad de México ubicado en la calle de Toledo 22, entre Hamburgo y Tokio y uno más en Insurgentes Norte n. 1815 en el Club de Leones de la Villa de Guadalupe, cerca de Montevideo.


Llueve, llovizna, se humedece el aire, se enfría, vuelve a llover,

diluvia, caen, paren las nubes a ras d e tierra, desaparecen,

llovizna, quedan las cosas frías, humedecidas, mojadas, distantes,

aisladas, penetradas del cielo derribado, de la ascensión terrestre.

Jaime Sabines (fragmento)


INUNDACIÓN

El río trajo troncos y lúbricos helechos:

la creciente mantuvo mi memoria anegada.

La inundación es gris. La niebla húmeda nada

entre ruinas y patos y lúgubres desechos.

Mundos rotos, barcazas, heridas en el pecho

del río, y un olor como a selva concentrada;

un hedor incipiente y una aguda parvada

de gritos en la cumbre del paisaje maltrecho.

Tiembla un dolor de siglos en las aguas impuras

que arrancaron raíces y carcomieron tumbas

que ahogaron yeguas, potros, jardines y espesuras.

Hay un salmo en el viento y un soplo de amargura

y donde antes fluía el licor de las rumbas

sólo queda el gemido donde el aire supura.

Efraín Bartolomé


Ser río sin peces

Ser de río sin peces, esto he sido.

Y revestida voy de espuma y hielo.

Ahogado y roto llevo todo el cielo

y el árbol se me entrega malherido.

Rosario Castellanos

A veces
cambiar la perspectiva
resulta más sorprendente
que cambiar el paisaje.