miércoles, septiembre 28, 2005

Náyade/España

LOS TILOS

¡Te amo tanto! ¿Recuerdas
cuando bajo los tilos, distraído
el aire sonreía entre las cuerdas
del columpio? Tu cuerpo suspendido
leve y dulce, balanceaba grácil
las hojas en su rama.

Sí... me olías a hierba y a retama
y a fresas y a pomelo
y en tu mirar, un cielo
tal claro como frágil,
risueño lanceaba.

Gira, gira, gira...ba
giraba en un momento
el mundo y tú y yo -herido-, en ese viento
azul de tus pestañas.

¡Te amo tanto! ¡Qué extrañas
son las cosas! ¡Qué extrañas!

lunes, septiembre 26, 2005

La vida de los seres

No hay juventud que valga,
ni vejez sosegada, ni alegría
en el repudio de la luz que amamos.
Porque todo repudio es un amor
frustrado en el instante de la sed.
Todo repudio es una llaga inmensa.

Alejandro Avilés

domingo, septiembre 25, 2005

Javier Sicilia: Lo kitch, por desgracia, se ha ido apoderando del misterio.

Mi compromiso, como el de cualquier artista que se respete y respete el infinito misterio del arte y de la vida, es ser sincero en mis actos y en mi obra y escribir y vivir lo mejor que puedo, en acuerdo con el universo que descubro en mí y en mi tradición. Eso es todo. Si de ahí surge algo sui generis es sólo hijo de una profunda sinceridad. Creo que nadie puede escribir algo que valga la pena si se miente a sí mismo por moda, por dinero, por estar a la vanguardia o por querer ser moderno y aceptado por sus contemporáneos. Creo que un ser humano es más original como hombre y como artista, es decir, es más él, y por lo mismo le puede dar algo a sus semejantes, no en la medida en que busca innovar, sino en la medida en que desciende al origen y busca decirlo y encarnarlo en sus actos con toda la sinceridad que le es posible. Eso es de alguna forma para mí la aventura de la vida y del arte.

sábado, septiembre 24, 2005

La escritura tiene la estructura de los laberintos. El secreto está en no angustiarse por encontrar la salida.

Entiendo las fases o niveles del aprendisaje de la escritura interconectadas como una rueda de mutaciones.

Soy oficial, aspiro a ser maestra, por lo tanto enseño lo que aprendí. Soy aprendiz, aspiro a ser oficial, por lo tanto aprendo lo que me enseñan. Soy maestro, aspiro al genio, por lo tanto dudo. Soy genio, quiero recuperar la inocencia del aprendiz, por lo tanto aprendo de él.
La figura del genio me intriga. Es un tema que merece mucha atención. Porque el genio concreta circuntancias históricas, fisiología y actitud. Es un caso aparte. Pero conocer y reconocer a un genio nos hace mucho bien a los que no estuvimos destinados a serlo. Por lo menos es muymuy divertido.

El acto de voluntad está en treparse a la rueda, lo demás es cuestión de la vida.


Con el tiempo te das cuenta que hay varios niveles en los que puedes aprender. Y ¡bravo! Cuando aprendes una dimensión de escritura y estás a punto de entrar en el hastío de lo ya hecho, ¡plop!, salta otra dimensión y puedes empezar a explorarla.

La escritura tiene la estructura de los laberintos. El secreto está en no angustiarse por encontrar la salida, tomarlo de manera lúdica, y llevarse un refrigerio (en México decimos tentempie) por si tardamos todo el día en salir.


miércoles, septiembre 21, 2005

Crónica del alma


27 de octubre
7 pm
Café-bar de las hormigas de la Casa del Poeta Ramón López Velarde.
Alvaro Obregón 73 Colonia Roma

Presentan:

Iliana Godoy, Raquel Olvera, Octavio Barreda, Benjamín Araujo y la autora Nora Carrillora.

martes, septiembre 20, 2005

Murió el poeta Alejandro Avilés

oh amigos, esta noche he recordado
la futura mañana en que vosotros
me llevareís dormido
como un oscuro leño en vuestros hombros.

Aún bajará del cielo
la luz que vive, en gozo por el campo.

Y sonará en los aires
el sueño de los pájaros.
Y tenderá la tierra entre las sombras
sus maternales brazos.

Yo pesaré de gratitud, oh, amigos.
Y a cada paso el pecho caminante
recordará las horas
en que tomaba el corazón su parte.
Aquí con la maestra Dolores Castro en la Casa del Poeta.

María Eva, espero encontrarte pronto para darte un abrazo.

Un abrazo a todos sus hijos.

El poeta mexicano Alejandro Avilés partió

Adiós al profesor Avilés, una mente maestra

Homenaje al poeta, maestro y periodista: Alejandro Avilés

Alejandro Avilés Inzunza: La Nación lo descubri

La personalidad

la vida de los seres

lunes, septiembre 19, 2005

La poesía es realmente, el infierno.






El infierno, que es --como siglos más tarde un poeta platónico dijera-- "el lugar donde no se espera", es también el lugar de la poesía, porque la poesía es lo único rebelde ante la esperanza de la razón. La poesíaes embriaguez y sólo se embriaga el que está desesperado y no quiere dejar de estarlo. el que hace de la desesperación su forma de ser, su existencia.

(..) Embriaguez y canto; canto, panida, pánico, melancolía inmensa de vivir, de desgranar los instantes, uno a uno, para que pasen sin remedio.

María Zambrano
Filosofía y poesía

Estuvo buena la fiesta



domingo, septiembre 18, 2005

Albricias ¡Regresó el Malakatonche!

Solo dios y Nazario saben qué fue lo que pasó por su mente en aquel fatídico momento, cuando algún oscuro motivo lo desconectó del ambiente bohemio, de la plática familiar y de la borrachera misma. Su rostro se llenó de una seriedad abrumadora, la mirada se le aclaró en un instante, una profunda melancolía se apoderó de sus facciones.

El creciente conflicto interno pasó desapercibido entre la alharaca y el albur; aquellos que ocasionalmente se lo topaban con la mirada atribuian su semblante a una elucubración de naturaleza etílica, restándole importancia.

Fue hasta que Nazario se puso de pie que los coterturios cayeron en la cuenta de su apariencia mórbida, similar a la de un cadáver; en un instante las conversaciones perdieron todo sentido, la alegría se fue desvaneciendo del corazón de sus familiares, se fue anidando un sentimiento de preocupación en el estómago, el cual crecía lentamente hasta figurarse en angustia, mientras él se daba la media vuelta y se alejaba de la fogata en dirección del zaguán y de la salida.

generosidad

Si tienes que escoger
entre tu vida y mi vida
escoge tu vida
que yo escogeré la mía.

martes, septiembre 13, 2005

Neuronas

Estoicas minucias de la desmesura,

desde su filigrana arborescente

cumplen en el cráneo, su cadena perpetua.

domingo, septiembre 11, 2005

LLAMADO DEL HIJO/Dolores Castro

Por una y otra vez

como el tallo doblado,

desnuda a mis oídos

tu voz se me levanta.

Todo me engaña y voy:

mi corazón hundido,

la luz de miel y cera,

mi dolor y mi sed.

Yo me tiré a beber

de un río bajo tierra.

Tengo húmeda la boca

y ganas de llorar.

El viento me desata

una flor en el pecho.

Se me pone a cantar

el hijo que no tengo.

Vine por él,

espero que amanezca.

Reviente el fruto, el vientre, la azucena.

Estos colores míos engañosos

como la flor para la abeja son,

para que venga.

Bajo tu cuerpo el mundo

rumoroso en la lucha.

Suena, amorosa flauta de mi sangre.

Quiebra mi cuerpo, tierra,

para que pase.

Bella música el agua,

fiera contra nosotros

y amorosa en su cauce.

Te daré lo que tengo:

este poco de viento

que escapa entre mis dedos,

que es el dulce dolor

de estar viviendo.

viernes, septiembre 09, 2005

Crónica del 29/(ok, el bebé es de ) Xavier Villarreal(yo nada más soy la abuela)(una de las abuelas )


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A Raquel, por la poesía que ilumina.

Te ayudaré a venir si vienes, y a no venir si no vienes.

Antonio Porchia


Varios días habían pasado desde que su función consistía en descifrar la vida lentamente con astucia, para extraer de ella la fragancia, las palabras, las miradas con las que se construyen los sueños sólidos. Era julio. Ustedes platicaban, iban a dar las doce de la noche y para los dos había pasado la tormenta. Tú hablabas a oscuras porque hay cosas que se iluminan mejor así; afuera los grillos se movían con la llovizna y los últimos relámpagos. Ella preguntó entonces ¿qué quieres hacer mañana? Ya es hoy, dijiste. Ella sabe; lo vio o lo soñó, sólo ella sabe. Lo que pasa es que a veces el tiempo juega a las estaciones. Tú la contemplas luminosa sobre todas las cosas. No crees en el destino pero lo vives incesantemente. Se miran y le dices, Tu mirada de brújula fenicia me marca siempre el rumbo, eres como un faro en medio de la noche. Ella sonríe, e insiste en preguntar qué quieres hacer. Quiero nadar un rato, dices, aunque te suene demasiado a símbolo; pero lo único que quieres es volar leve y fugitivo sin percatarte de la altura. Entre ustedes la felicidad del siguiente día, de la semana próxima, se fragua en una noche como esta. ¿No fue así, de la misma manera como se creó el futuro, aún sabiendo que no existe? Miras cómo la vida no se cansa. Antes de dormir algo te inquieta pero al fin le dices ¿Qué quiero hacer? Quiero verlo. Ella pone tu mano en su vientre y te besa.

¿Cuál, cuándo?

¿Cuál beso, si nunca hubo beso mi flechadora del aliento?

A lo mucho una proximidad en la sombra de la noche

(mi muy dulce)

un extraer las palabras de los labios

un abandonarse

(en el sitio exacto del abrazo)

sin comprender

pero temblando

por cuánta claridad nos une.

Aquel día todo comenzó como fueron dichas las cosas, aunque al final no vienen resultando como las pensamos. Al final sólo hay una respuesta para las mismas cosas que se dicen una noche sin medir sus consecuencias. Ese día desayunamos, coincidimos nuevamente y todo fue normal. La normalidad le asusta, pero no lo sabías. ¿Qué nos une? Preguntaste sin obtener respuesta. ¿Así o más claro?

La doctora hace las preguntas de costumbre y la prepara; estás nervioso. La miras subirse a la cama, Paty enciende el monitor, comienza a ver, explora y dice: Todo bien, ¿quieren verlo?

Cuando Ella aparece en las pantallas nos enseña su pie, sus dedos que se abren, la pierna que se mueve iluminando el útero. El eco nuevamente la ilumina y muestra la cabeza mientras Paty toma las medidas magníficas del diámetro de la cabeza. Luego la imagen se detiene y vemos su rostro de frente. Paty busca y encuentra el cuerpo entero en una foto portentosa, mide la circunferencia exacta del estómago, después traza la línea de su fémur, hace un promedio y concluye que de los pies a la cabeza esto es un milagro. Ahora escuchamos el corazón: la fosforescencia en la pantalla te estremece con sus pequeñas pulsaciones. Y como si hubieran hecho falta más señales, el dedo del pie es inconfundiblemente el suyo. Paty dice que no había visto un eco tan claro y así es, la claridad del día no podía ser más grande. Hay un lugar donde no existen las preguntas.

Yo soy nada y todo pero soy en ti, junto

a

toda la oscuridad y la blancura que tú eres

Elígeme tú.

No hay palabras

o sobran

y tú la miras llorar y tú haces lo mismo

porque nadie sabe

que estamos más vivos que nunca.

Ella

en un instante asoma todo el cuerpo, levanta un brazo, mueve las piernas, se lleva la mano al rostro y sonríe. Es verdad. Nadie sabe que estamos más vivos que nunca.


jueves, septiembre 08, 2005

nacer tarde

Te he mirado de cerca niña de mi mano;
partículas de miel
suspendes en los alveolos del aire.

Del otro lado de la vidriera que separa tus años
de mis sueños
veo revolotear sobre tu boca
La Sonrisa:

crece
decrece
nunca se va
se esconde

El día que la mostraste para mí,
nací de verás tarde.

Emannuel Roka

Inútil divagación sobre el retorno

Más adoradas cuanto más nos hieren
van rodando las horas,
van rodando las horas porque quieren.

Yo vivo de lo poco que aún me queda de usted,

su perfume, su acento,
una lágrima suya que mitigó mi sed.

El oro del presente cambié por el de ayer:
la espuma... el humo... el viento...
Angustia de las cosas que son para no ser.

Vivo de una sonrisa que usted no supo cuándo
me donó. Vivo de su presencia que ya se va borrando.

Ahora tiendo los brazos al invisible azar;
ahora buscan mis ojos con áspera vehemencia
un prófugo contorno que nunca he de alcanzar.

Su perfume, su acento,
una lágrima suya que mitigó mí sed.
¡Oh, si el humo fincara, si retornara el viento,
si usted, una vez más, volviera a ser usted!


Renato Leduc


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lunes, septiembre 05, 2005

el atril hiperbólico del tigre famélico

Nuestro amigo, Roberto Ramos Trujillo, el famosísimo Tigre Famélico, fue puesto en el ojo grato de José Emilio Pacheco en la revista Proceso.

Una amplia reseña debo y pagaré de este hermoso personaje. Pueden ustedes conocerlo en su ATRIL HIPERBÓLICO, pues, enamorado de las palabras, las suelta a boca de jarro atrincherado en su librería de Un metro de libros. Y puede conseguir TODOS, sí, señores y señoras, TODOS los libros del mundo. Acudir en busca de su ayuda, es encontrar libros BUENOS y BARATOS; pero también, y sobre todo, disfrutar del amor a la literatura que el tigre profesa CADA instante de su vida.

Por cierto, un tip:

Le queda uno o dos grabados del Tenoch. (a doscientos pesos, es una ganga) Pero, señoras y señores, no se le abalancen que para todos hay. Y si no van, allá ustedes que al fin y al cabo la alegría de conocerlo, no es obligatoria.


El Atril Hiperbólico se encuentra en la salida del metro etiopia. Hay un puesto de cada lado, pero debido a una colita de la catástrofe del último ciclón, esta cerrado uno de ellos. No le hagan caso, que ha de ser para despistar distraídos y vayan a al otro lado, donde seguramente podrán encontrarlo. Y si quieren libros especiales, por ejemplo el de Cardo o algunos autores de Cardo, pídanselos, no los pone en exhibición para evitar conglomeraciones.

domingo, septiembre 04, 2005

Onírica

En Tábano estamos trabajando ya en la edición del libro de María Luisa Rubio, de la colección con mis manos:

Onírica.

Una muestra:

La mano izquierda construye un poema

–allá va,

armatoste de bolitas y palitos–

La derecha se corta las venas.

Sangre y tinta: No se mezclen

Sólo una conoce la desmesura.

sábado, septiembre 03, 2005

Di que no

Puedes decir que sí.
O que no.

Puedes decir que no.

Pero el aire.

Ay.

¡Ay, el aire!


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Para oir una músiquita pincha el título. Siento mucho no haber encontrado la manera, pero tendrás que abrir otra ventana con la misma direccción si quieres oír la música al mismo tiempo que leer el post. Igual te quedas oyendo la musiquita y mandas al demonio al post. Todo se vale, al cabo que nadie te ve.

Soy mujer

Soy una mujer.
No de letras;
soy una mujer.

¿Clara Beter?