jueves, septiembre 08, 2005

nacer tarde

Te he mirado de cerca niña de mi mano;
partículas de miel
suspendes en los alveolos del aire.

Del otro lado de la vidriera que separa tus años
de mis sueños
veo revolotear sobre tu boca
La Sonrisa:

crece
decrece
nunca se va
se esconde

El día que la mostraste para mí,
nací de verás tarde.

Emannuel Roka

4 comentarios:

Amaradás dijo...

Niña de mis manos, reina porque reinas, graciosa y juguetona. Como todos, necesitas también de apapachos diarios para sobrevivir en este jardín de laberintos. Ahí te va uno, de un admirador, alumno, vecino, vasallo, súbdito, hermano edípico, amigo poliforme, et tutti quanti.Péscalo al vuelo del colibrí.

Lety dijo...

Querida Raquel, tu niña se monta al lomo del colibrí para llegar a dejar un beso sobre tus mejillas. Amaradás voy y voy a tu blog y no respondes. Besos a los dos

Raquel Olvera dijo...

Amaradás,
que lindo apapacho y el bien que me hace. Sí, todos lo necesitamos. Y yo lo agradezco. Profundamente. Y lo mejor de todo es que puedo leerlo y releerlo cuantas veces quiera, no se me va a gastar!

Raquel Olvera dijo...

Voy a confundir sus alas con tus pestañas.

jiji