martes, mayo 10, 2005

Muerte sin fin. José Gorostiza.

Lleno de mí, sitiado en mi epidermis
por un Dios inasible que me ahoga
mentido acaso, por su radiante atmósfera de luces
que oculta mi conciencia derramada
mis alas rotas en esquirlas de aire
mi torpe andar a tientas por el lodo.
Lleno de mí, ahíto me descubro
en la imagen atónita del agua
que tan sólo es un tumbo inmarcecible
un desplome de ángeles caídos
a la delicia intacta de su peso
que nada tiene sino la cara en blanco
hundida a medias ya como una risa agónica
en las tenues holandas de las nubes
o en los funestos cánticos del mar.
Más resabio de sal o albor de cúmulo
que sola prisa de acosada espuma...


(hasta ahí voy)

4 comentarios:

Malakatonche dijo...
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Malakatonche dijo...

De sólo leer ese fragmento, me agobia Dios.

Ateismo, salvadme.

Malakatonche dijo...

Por cierto, nos sonrojas con tu enorme consideración, tambipen has sido tema de conversación en más de una ocasión.

El blog te puede cambiar la vida, we.

Raquel Olvera dijo...

Me estoy aprendiendo este poema, me encanta y también lo estamos analizando(yo por enésima ocasión) con mis alumnos.
¿Nos? Tus amigos no se dan por aludidos, qué bárbaros que reacios son. Ni Tulita me quiere contestar. Soy paciente, eso sí.