martes, junio 21, 2011

Grafías inconfundibles de la presencia humana


Con el mismo principio de la gráfica de obtener originales múltiples a partir de una matriz, las ciudades están construidas por casas multiplicadas a partir de un modelo estándar que cuenta básicamente con sala, comedor, cocina y recámara. Los edificios están hechos con éstas casas y las ciudades con esos edificios. Lo que de lejos se ve simplemente como un cuadro, es en realidad un espacio habitado; un lugar donde se desarrolla una vida. Esa es una de las reflexiones con que Mónica Muñoz se adentra en su proyecto de gráfica: Urbanitas. Cuando vemos la repetición de esos moldes ad infinitum, no podemos dejar de pensar en que el efecto visual que se percibe es parecido al de jaulas apiladas para transportar animales o en las figuras que se aprecian en una metástasis. Los dibujos que se producen a partir de estas construcciones son producto de la domesticación de los seres humanos y una consecuencia de su ser sedentario. Las ciudades se presentan entonces como «parques humanos»[1] o como zoológicos como una evidencia visual de esa domesticación. Para que el ser humano se volviera sedentario, fue necesario que hiciera de su casa una especie de ancla o lastre (una o ambas) y con la construcción de la casa comenzó la historia de su amansamiento. Y desde entonces, aún en los paseos en el exterior lleva su «casa a cuestas»[2].

Adentrándose en la reflexión, Mónica Muñoz se asoma a la huella que los seres humanos dejan sobre el planeta de los que resultan grafías inconfundibles de la presencia humana que pueden apreciarse desde el espacio con cámaras fotográficas de mediana o mayor resolución. Desde los dibujos que producen las parcelas en los sembradíos, hasta las caprichosas geometrías de las ciudades nocturnas acentuadas con el sistema de alumbrado.

En sus grabados, aún cuando cite espacios que desde hace algunos años remiten inmediatamente a la idea del no-lugar[3], Mónica Muñoz va más allá de esas referencias para enfocarse en el dibujo que, al vivir, los seres humanos van dejando sobre el planeta. Pero a Mónica no le interesa sólo el dibujo como un efecto visual. Le interesa lo que cada cuadrito, cada mancha, cada punto representa en el cuadro. El dibujo como un índice de la vida.

Una de las preocupaciones de Mónica es la soledad de las masas que tan bien retratan películas como Tiempos modernos, de Chaplin o Metrópolis Fritz Lang. El lugar común con ellas es la repetición de moldes como representación de la despersonalización y la soledad.

Su propuesta resalta dos gestos: por un lado la repetición, y por otro la huella que deja como resultado esa repetición. Su formación como grabadora la lleva a la gráfica, pero es notorio que su obra no se queda en la bidimensionalidad pues ésta ya no le alcanza. Sin abandonar el tórculo ni la tinta, realiza sus impresiones pensando en llevarlas a la tridimensionalidad y presentarlas como instalaciones.

Mónica Muñoz es una de las propuesta de instalación gráfica más interesantes que hay en este momento en Puebla y sus exploraciones apuntan en varías direcciones sugestivas con una coherencia propia de la investigación.

Urbanitas abrirá el 30 de Junio a las 7 de la noche en el Museo Taller de Grabado Erasto Cortés (MUTEC) 7 Oriente No. 4. Col. Centro Puebla, Puebla. 72000

Raquel Olvera, miércoles 8 de junio de 2011


[1] Sloterdijk Peter, Normas para el parque humano, Una respuesta a la 'Carta sobre el humanismo' de Heidegger; Madrid, 2003

[2] ídem

[3] "Si un lugar puede definirse como lugar de identidad, relacional e histórico, un espacio que no puede definirse ni como espacio de identidad ni como relacional ni como histórico, definirá un [no lugar]." Sobremodernidad. Del mundo de hoy al mundo de mañana. Marc Augé.

6 comentarios:

Mónica Muñoz dijo...

Muchas gracias me encantan las referencias y como vinculas la gráfica a la ciudad, esta soberbio.

Juan David Gómez de Gante dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Juan David Gómez de Gante dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Raquel Olvera dijo...

Domesticado en el sentido de regresar todas las noche al mismo lugar. Y también, como bien mencionas, a cuidar sus excedentes. Por otro lado, en efecto no hablo de amansarse, por el contrario, surge entonces el "hombre" o el "ser humano" y por supuesto, bélico. Con el desarrollo de la tecnología y el lenguaje.
En cuanto a las casas de interés social, me siguen pareciendo jaulas.
La «casa que lleva a cuestas» es una metáfora. El ser humano ya no piensa en dormir donde sea, sino en regresar a su casa.
La explotación del hombre por el hombre las jornadas laborales es el tema de "Tiempos modernos", claro, y creo que también tiene que ver con la necesidad de construir ciudades e infinitas casas.
Suelo hacer comentarios más breves pero decidí subir este texto que salió publicado en el suplemento de Arte y Cultura del periódico Síntesis este domingo.

Agradezco tus comentarios y tus links, siempre tan enriquecedores y atentos. Y apunto tus sugerencias para hacerlo mejor cada vez.

Saludos cariñosos.

fgiucich dijo...

Interesante e instructivo. Abrazos.

Juan David Gómez de Gante dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.