domingo, julio 03, 2005

Fragmento de tesis dedicado a don Tristán Star

El trabajo del artista es allanar el camino del ser humano en su viaje a la esencia del Ser, libre de los lastres de la razón. La obra de arte es la respuesta y la duda. Confiere un rango de realidad al misterio y un rango de misterio a la realidad. El artista sabe que para realizar esta labor toma su parte la fe, pero no alcanza; toma su parte la razón pero tampoco alcanza. Sabe que la pureza de los seres está en su núcleo y a salvo de toda nominación: por eso debe poner en juego el alma, para entrar en contacto con los otros seres.

Este acto se realiza en un territorio entre el misterio y la razón y no corresponde al imperio humano o al divino; tal vez al interregno.

En este duelo, donde el artista es el desafiante y el desafiado, no arriesga solamente la vida, arriesga el alma y la razón. Su obra no se origina en el trance alcanzado por la contemplación de la belleza ni en el vértigo experimentado por el sentimiento de la fuerza de lo vivo, sino en la coincidencia de estas dos facciones del instante. En su acción, que es simultáneamente activa y pasiva[1], reconoce la naturaleza de su Ser y su relación con el cosmos.

En el territorio del arte conviven los opuestos, lo definido y lo indefinible. Al penetrar su propio núcleo, el artista realiza su aproximación al Ser: lo desnuda, lo pesa, lo toca, lo disecciona y lo compromete al acoplamiento con los Seres que configuran el universo, incluidos el Ser de Dios y el Ser de la Nada.



[1] Tao te king, edivisión, compañía editorial, s.a. México, 1999

4 comentarios:

Hamletmaschine dijo...

Qué poderosa enseñanza... hace pensar que el arte es más antiguo que el propio hombre... y que está vivo.

Tristán Estar dijo...

Órales, mi profundo agradecimiento ante tales líneas, Doña Rachel. Tesis interregna, segurísimo, que hace parir marcianos, cómo no! Arroja seres lejanísimos, como el arte... La concepción del cosmos debe estar ahí. Cómo diablos no. Thnks, mi Rachel. ;)

Raquel Olvera dijo...

Hamletmaschine:
Creo firmemente en que es así, nosotros servimos a algo mucho más grande que nosotros, y sin embargo del mismo tamaño.

Raquel Olvera dijo...

Tristán:
Así me sentí mientras la hacía, en el origen del origen... qué viaje!