

Así que cuando por fin llegué a verla me moría de tristeza y de pena. Lo primero que me dijo fue(Léase con voz de colibrí):
--Mi papá tenía un don ¿Sabes? era el don de entender. Y él me explicó que el tiempo no se percibe igual en todas las culturas.
Ella es Marina Sabato, hasta que ni la muerte nos separe.
Los aretes que traigo colgando son unas libélulas y ella me los regaló.
¡Te extraño Marina! ¡quiero comer rissoto dulce de ese que inventaste!

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