viernes, agosto 19, 2005

Algo del '96*

Escribo a lomo de bestia
jadeamos versos
la bestia y yo.

El látigo, petardo en ancas del viento.
El látigo, el látigo,
que todo quede atrás.


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*Me recuerdas a mí, hace mucho.

9 comentarios:

El Fuego Camina Conmigo dijo...

Hermoso. ¿Y quién sostiene el látigo?

Hamletmaschine dijo...

Hablando de látigos, hay que vernos ya

Ya


:)

Raquel Olvera dijo...

Oruga Misteriosa.

¿Quién sostiene el látigo?
Eso me gustaría saberlo... ensayemos respuestas:
¿El tiempo?

Hamletmaschine:
Lo primero que haré al llegar a Mexicalpan de las garnachas será verte.

Xavier Villarreal dijo...

¿"Atada al potro del lenguaje"?
La bestia, ¿la bestia es lo importante? ¿Ella te enseña la forma de domarla, de luchar? Tú sabes. ¿Hasta que no haya látigo?.

angel dijo...

Me gusta la concreción y el golpe seco de las imágenes precisas....

Raquel Olvera dijo...

Xavier:
La bestia, precisamente. En el zen hay unas historias que te hablan precisamente de domar al toro. Creo que se trata más o menos de esto.

Angel:
Viniendo de un lector tan atento como tú, es un verdadero honor.

Xavier Villarreal dijo...

Pero la bestia no lo era tanto al final de cuentas, ella hizo su trabajo... uno también. Pienso: a la bestia cualquiera se sube, pocos la dominan; los menos, duermen con ella y la despiertan para dar una vuelta al cielo, seguros de su lealtad.

Raquel Olvera dijo...

Es que hay el momento de hacerse uno con la bestia. Ese es el momento decisivo. El de entregarse al animal. Sólo entonces se funden y se vuelven uno. No sé en qué punto me encuentro, porque una vez domado vuelve a encabritarse.

Xavier Villarreal dijo...

Y entonces algo ya ha cambiado. Ella no es la misma y tú, aunque conservas la voz, no eres como quien montó la última vez, y sin embargo sí. Un poema enorme.